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Para
conseguir un correcto desarrollo
sensorial de los vinos que probamos
o consumimos hay que tener en
cuenta que siempre será mejor hacerlo:
- De más seco a más
dulce.
- De más joven a más
viejoo.
Con
todo, siempre hay que hacer
caso al gusto personal y al
instinto, habitualmente grandes
consejeros.
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De
todos son conocidas las normas
establecidas para la harmonía
del maridaje vino-manjares que,
con el paso del tiempo se han
ido tradicionalizando y reforzando.
Hoy, afortunadamente, queda
más claro que se trata
de consejos más que de
normas, y que es bueno y aconsejable
probar tantos vinos noveles
como combinaciones nuevas.
A
la hora de la combinación
siempre debe procurarse encontrar
un equilibrio ya sea creativo
o conservador. Ni el plato puede
quitar protagonismo al vino
ni a la inversa. También
hay que asegurar que el resultado
sensorial de la combinación
no sea un auténtico fracaso
sensorial.
A
pesar de ello existen algunas
substancias que son verdaderas
enemigas del vino: el ajo, la
cebolla, el vinagre y el apio.
La alcachofa, los espárragos
y el huevo son realmente complicados
de maridar y no permiten grandes
lucimientos a ningún
vino.
Hay
platos que conllevan un auténtico
riesgo a la hora de combinarlos.
Por ejemplo, algunos crustáceos
por su alto contenido en yodo
pueden echar a perder el aroma
del vino.
El
chocolate es otro de los alimentos
difíciles. Pero actualmente,
pueden encontrarse dulces que
combinan perfectamente y se
potencian mutuamente por efecto
de la sinergia, como por ejemplo
algunos Pedro Ximénez,
vinos del Priorat o de Banyuls.
Los
quesos, en cambio, suelen ser
grandes aliados gastronómicos
del vino dando resultados a
veces espectaculares.
A
la hora de escoger los vinos
para una comida hace falta evaluar
la sucesión e intentar
respetar al máximo el
orden de consumo. Y siempre
es mejor uno o dos vinos bien
escogidos que cinco de contradictorios.
También
es bueno saber que los espumosos
en general y los cavas en particular,
cuando son secos es un error
sensorial beberlos con los dulces
de los postres. Es mucho más
lógico tomarlo a lo largo
de la comida y al final de ella,
con los postres, sacar un vino
dulce.
Finalmente
habría que tener muy
presente que la labor de maridaje,
a pesar de su popularidad, es
algo verdaderamente complejo.
Con
talante puramente orientativo
se puede hacer una aproximación
a una clasificación de
consejos como por ejemplo:
| APERITIVOS |
embutidos,
patés, foie, fritos... |
Vinos
blancos secos, jóvenes,
aromáticos
para los fritos.
Varietales fermentados
en barrica o semi-dulces
para el foie.
Tintos jóvenes
o de corta crianza
para los embutidos. |
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| ENSALADAS |
verdes,
de legumbres, frías,
templadas... |
Blancos
poco ácidos
para la verdura
cruda.
Algunos tintos jóvenes
cuando se añaden
legumbres o pasta.
Blancos fermentados
en barrica y aromáticos
para las tibias. |
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| SOPAS |
frías,
cremas, de pescado, de carne,
caldos... |
| Blancos
y tintos, jóvenes
y secos que pueden
ganar en edad cuando
sean sopas de pescado
o carne. |
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| ARROCESS |
blancos,
de pescado, de carne, de
verdures... |
Rosados
frescos y espumosos
secos.
Tintos tánicos
en los arroces con
carne. |
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| PASTA |
con
salsas de verduras, de carne... |
| Blancos
con cuerpo y rosados
carnosos y expresivos. |
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| SETAS |
salteados,
guisados, a la brasa... |
| Tintos
ligeros, no demasiado
complejos, entre
jóvenes y
crianzas. |
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| HUEVOS |
tortilla,
pasados por agua, fritos... |
Para
las tortillas, tintos
jóvenes ligeros.
Para el resto, también
valen rosados con
cuerpo y tintos
mínimamente
criados. |
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| MARISCO |
crudos,
ligeros, gruesos... |
| Blancos
y espumosos secos,
jóvenes y
aromáticos. |
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| PESCADO |
blanco,azul,
crudo, marinados, guisados,
escabechados, al vapor,
fumats... |
Espumosos
y blancos ligeros
para el pescado
blanco al vapor.
Espumosos de crianza
y blancos corpulentos
para el pescado
blanco en general.
Tintos jóvenes
aromáticos,
blancos fermentados
en barrica y espumosos
con crianza para
el pescado azul,
guisados y ahumados.
Espumosos de edad
y blancos varietales
de personalidad
con el pescado crudo.
Blancos semi-secos
envejecidos para
el escabeche. |
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| CARNE |
blanca,
de pluma, roja, fría,
cruda, a la brasa, guisada,
caza... |
Tintos
jóvenes y
ligeros para las
carnes blancas.
Blancos fermentados
en barrica, rosados
corpulentos y tintos
afrutados y suaves
para las carnes
crudas.
Espumosos y blancos
de crianza,conjuntamente
con rosados expresivos
y tintos ligeros
para las aves.
Tintos tánicos
para las carnes
gelatinosas.
Tintos de larga
crianza y alcohólicos
para la caza. |
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| QUESOS |
fresco,
tierno, curado, de cabra,
oveja, vaca... |
Blancos
aromáticos
para el queso fresco.
El resto de quesos
combinan muy bien
prácticamente
con todo:
blancos, generosos,
tintos jóvenes
y fáciles,
tintos de crianza
y potentes. |
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| POSTRES |
fruta,
dulces, lácticos,
chocolate... |
Mistelas
jóvenes para
la fruta.
Para los dulces,
moscateles, garnachas,
pedro ximénez,
málaga, malvasías,
espumosos dulces...
Para el chocolate
olorosos, málaga,
pedro ximénez
viejo... |
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-
Vinos blancos jóvenes:
Es necesario que sean consumidos
dentro del primer año
para apreciarse toda la expresividad
aromática.
- Vinos blancos de crianza:
Pueden mantenerse bien e incluso
mejorar durante 3 o 4 años.
- Vinos rosados: Entre los 6
o 12 meses.
- Vinos negros noveles: Dentro
del período hasta que
salga la próxima cosecha.
- Vinos negros jóvenes:
Hasta los 2 años.
- Vinos negros con crianza:
Los mejores pueden llegar hasta
los 20 años. Pero son
verdaderamente excepcionales.
- Cavas: Dentro del primer año
a partir del degüelle.
Es bueno, ya que en las etiquetas
del cava no suele aparecer la
añada, conocer
la edad del cava. Pero cada
vez hay más cavas de
alta calidad que se mantienen
bien durante más tiempo.
- Champagne: Los más
jóvenes durante el primer
año posterior al descorchado.
Otros más criados pueden
durar de 5 a 7 años.
- Vinos dulces: Dependiendo
del tipo desde 1 año
a más de 10.
Esta
relación es orientativa,
va ligada a la añada
y se presuponen unas condiciones
de conservación correctas.
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La
acción de comprar vino
ha de ser una combinación
de los conocimientos propios
del comprador con los que puede
ofrecer el vendedor. Es importante
pues, irse formando como comprador
y encontrar un comercio de confianza
y especializado. Él ha
de ser quien tenga al cliente
al día sobre las novedades,
quien lo aconseje sobre combinaciones
y quien le ofrezca lo que busca.
Esta interacción y complicidad
cliente – proveedor es
hoy en día prácticamente
imprescindible. Con la variedad
de vinos existentes y los precios
actuales no se puede correr
el riesgo de adquirir vinos
en un lugar donde no sean especialistas.
Es la única manera de
evitar al máximo sorpresas
desagradables.
Tampoco
es bueno cargarse de vino si
no se dispone de un lugar adecuado
para conservarlo, ni dejarse
impresionar por grandes ofertas
que quizá no están
de acuerdo con lo que tendría
que ser la calidad del producto.
Para disponer siempre de un
surtido de vinos variado, justo
y fresco hay que establecer
una relación con un proveedor
de confianza y especialista
en el tema.
Por
todo el mundo, aunque en nuestro
país todavía no
hay una costumbre arraigada,
los vinos se compran en las
tiendas especializadas donde
el personal conoce los productos
y puede asesorar correctamente,
la oferta es amplia y representativa,
el trato personalizado es constante
y disponen de un local adecuado
para la correcta conservación
de los vinos que venden. Una
tienda especializada siempre
dará una visión
global del mundo del vino sin
coger tan solo el componente
comercial. Su producto principal
en todos los aspectos siempre
es el vino y más del
95% de lo que tiene a la venta
siempre es vino. En definitiva,
el vino es su especialidad y
no un complemento como sucede
en otros comercios no especializados.
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Las
temperaturas para servir y de
consumo aconsejadas (siempre
cuestionables en referencia
al gusto personal) para un buen
desarrollo aromático
son:
- Vinos blancos
jóvenes y secos: Entre
8 y 10 ºC. Temperaturas
más altas resaltan la
sensación alcohólica
y más bajas el carácter
ácido.
- Vinos blancos de crianza:
Entre 10 y 12 ºC para resaltar
los aromas terciarios.
- Vinos blancos dulces y semi-dulces:
Entre 6 y 8 ºC para ensalzar
la combinación entre
las sensaciones dulces y las
afrutadas.
- Vinos rosados: Entre 8 y 12 ºC según se asemejen
más a blancos o a tintos,
para expresar la finura y la
expresión tánica.
- Vinos tintos jóvenes:
Entre 13 y 16 ºC resaltando
los aromas primarios.
- Vinos tintos de crianza: Entre
16 y 18 ºC darán
su máxima expresión
en cuanto a cuerpo, remate tánico
y bouquet.
- Espumosos: Entre 6 y 8 ºC
se consiguen las expresiones
aromáticas ideales.
Los
cambios de temperatura son nefastos
para el vino. Nunca se ha de enfriar
rápidamente un vino en
el congelador. Lo mejor es acondicionarlo
en una cubitera con agua y hielo.
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Si
claramente no se puede disponer
en el ámbito doméstico
de una bodega en condiciones
es preferible no guardar vino
que, con seguridad, se deteriorará.
Solo hay que montarlo cuando
se disponga de todos los condicionantes
básicos e imprescindibles.
Estos
condicionantes son:
-
Posición vertical para
todos los vinos que no sean para
guardar y que estén a punto
para consumir. En contra de la
creencia popular de
mantener todas las botellas estiradas,
es mucho mejor mantener estos
vinos (normalmente la mayoría)
en pie para evitar la transmisión
de hipotéticos defectos
atribuibles al corcho. Estirados
se mantendrán los vinos
de guarda durante su envejecimiento.
Los vinos espumosos siempre deben
de estar en posición vertical.
-
Ausencia de ruidos y vibraciones.
-
Luz escasa.
-
Humedad relativa entre el 60
y el 75%.
-
Ausencia de olores.
-
Temperatura constante entre
14 y 16 ºC
El
mantenimiento de la bodega se
tiene que hacer mediante una buena
clasificación de las existencias
y nuevas adquisiciones, llevando
un archivo individualizado y actualizado
con fichas de cata periódica
que mantenga al día el
estado de los vinos.
El
asesoramiento de un especialista
también suele ser interesante.
En
definitiva, hay que procurar
que la bodega particular no
nos represente un inconveniente
sino que nos ayude a disfrutar
de la afición por el
vino.
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